Aunque esto ya lo sé desde hace varios días, el TAD no me ha dejado respirar…
A falta de su lectura, y sin importarme su nota, puedo afirmar que ya soy Licenciada en Biología Molecular (sólo me falta pagar el título).
Mi tad lo leeré el próximo martes. Ya ha sido depositado (esto es casi tan serio como una tesis) y lunes se entregará al tribunal. Yo mientras tanto me pego con el puto powerpoint… A ver si me queda una presentación bonita y todo.
No me enrollo que no tengo tiempo… pero quería comunicarle al mundo que por fin soy algo más que una bachiller… ha costado, pero se ha acabado!
Ahora a vivir en el paro, como todos los biólogos de este país ![]()
Ya sé que he tardado mucho en escribir esta segunda parte, pero es que necesitaba mentalizarme para ello…
El jueves el día fue similar al miércoles, un montón de charlas aburridísimas y tal y cual. Por la tarde volvimos a escaquearnos de allí, aunque esta vez no salimos del hotel (somos buenas personas).
Lo malo del jueves vino por la noche, en la supercena del congreso.
Fuimos a un restaurante, pijo, pijo, más pijo todavía de Santiago. Que no os engañen… Si alguna vez venís en plan turista-peregrino-persona avisad, porque los sitios donde “se dice” que se come bien son un timo, te cobran una pasta y te mueres de hambre, o peor… de intoxicación.
Paso a narrar la cena que no tiene desperdicio… puede que a algún pobre inocente que no sea gallego hasta le parezca buena comida, pero aquí es que estamos acostumbrados a otra cosa… ya sabéis lo que se dice por ahí de la comida en Galicia. Desde mi punto de vista todo eso no es cierto, es decir, yo he comido perfectamente en otros sitios y creo que la comida típica de otros sitios está muy buena… pero estos tenían que haber hecho honores de la fama que nos precede… y poner algo de comida de verdad en la mesa.
Primero, los pinchitos. Como siempre, esto depende de un camarero que va pasando… y si no tienes canas el camarero no pasa cerca, así que yo me quedé mirando un poco para el aire. Conseguí acceder a:
- Crema chunga que sigo sin saber qué era
- Vieira bañada en un gran mar de cebolla
- 3 pedazos de pulpo pinchados en un palo (no encuentro una expresión más adecuada) a la brasa
- Una loncha de jamón serrano minúscula
Para beber, pobre inocente de mi, que no bebo alcohol, tuve que aguantarme una vez más con el kas limón aguado por exceso de hielo.
Pasamos al comedor, empieza la cena. Ignoremos, para acabar rápido, los problemas con el número de comensales y platos, vamos a criticar sólo el menú estándar. De primero tocaba lubrigante con ensalada de su puta madre (soy incapaz de recordar el nombre). El plato consistía en la cabeza del bicho adornada con 4 hojas de lechuga y un pedacito de bicho ya pelao y todo de unos 4 cm… También tenía un tomatito cherry cortado a la mitad. Para beber, un pseudo-albariño (a mi no me sabía a albariño, y de todas formas, puaggg).
De segundo, solomillo con sufflé de patatas y cebolletas caramelizadas bañado con oporto. En cristiano, un solomillo de unos10 cm^2 (osease un microsolomillo) con 4 rodajas de patata prensadas y dos cebolletas que apestaban el plato. El oporto le daba un sabor rico (ya puede), pero cuando empecé a hacer la digestión me di cuenta que la crema de oporto, además de nata y oporto, también llevaba cebolla… que forma de joderla. El vino era un rioja… que ya ni me atreví a probar, que miedo.
De postre, sufflé helado de almendra con teja, tocinillo de cielo y pera glasseada. Esto viene siendo un pedacito de una tarta de almendra con un pegote de azúcar encima bañado todo en aguardiante, media pera caramelizada y un microtrozo de tocinillo de cielo. Todo ello adornado, eso sí, con una frambuesa y unas hojas de menta.
Encima, un café que sabía chungo. Supongo que si me llego a quedar a la juerga, habría licores, quizá incluso queimada (alguien la estaba pidiendo por allí).
¿Total de la cena? 70 euros (que yo no pagué, por supuesto). Por mi parte, me costó la mañana del viernes, que me la tuve que pasar en casa moribunda… y todo esto porque no puedo comer cebolla (y la cena nadaba en ella, aunque bastante oculta).
Así me perdí la última sesión de congreso (ohhhhh) y ahora me toca pedir que me rehagan el certificado de asistencia, porque algún inútil perdió mi maletín que dejé en el cuartito de organización.
Si aceptais una recomendación…. nunca, nunca jamás, acepteis participar en la organización de un congreso…
Todo comenzó el lunes por la tarde, cuando llegué al departamento… y me pasé la tarde ordenando las tarjetitas identificativas por orden alfabético (mira que hay apellidos raros en este país). También me tocó ir corriendo a “copymafiosos” a buscar los pósters. Ese día quedó ahí.
Martes, tres y media (comida en el esófago todavía) y allá me voy corriendo a la facultad. De la facultad, nos vamos corriendo al hotel. Del hotel, de nuevo a la facultad (se nos habían olvidado los posters!!!!), de la facultad al hotel. Primero pusimos “chirimbolitos” para posters. Esto viene siendo que en cada panel blanco tú tienes que poner cuatro cachitos de cinta de doble cara (pegada sólo con un lado, del otro lado le dejas el plastiquito), así a ojo a la altura que deberían estar las esquinas de los pósters, y además una etiquetita en cada panel con el número de póster que va ahí. Eso, con los putos 167 pósters. Después ayudar a todos los inútiles que no saben pegar un póster. Y en medio cuelgas el tuyo. Curiosamente a mi me ha tocado el número 13, y al salido de la facultad le tocó el 69… que curiosa es la vida.
Mientras hacía todo esto y me acordaba de los muertos de la cinta de doble cara, viene un tipiño allí a ofrecer su ayuda ( y a ofrecerme/regalarme a su doctorando para que lo utilice para lo que me de la gana), yo allí con mi mala leche habitual y el borderío genético diciéndole al tipo que no cuestionase mis decisiones sobre en qué esquina del póster van los numeritos… y media hora más tarde me entero que es el decano de la facultad de biología de la universidad vecina (mejor no la nombramos). Ahora el tipo se parte conmigo, pero teníais que ver que corte…. pobre yo.
Después de deshacerme del problemilla de los posters, me voy a secretaría. Allí nos dedicamos a recibir a los congresistas… a darles su maletín y su sobre (con identificación y papelitos pa poder comer), aguantar todas sus quejas de “es que el bus me deja muy lejos del hotel” y yo, que por alguna estúpida razón que no he llegado a comprender me ha tocado ser “experta informática”, voy recibiendo a todos los que tienen que exponer y copiando sus presentaciones al ordenador, tranquilizándolos con un “si tu confía en mi que esto se va a ver bien….” (mientras le ponía una vela a algún santo). En medio, recibo a un tipo que me empieza a soltar el rollo en inglés (con gestos y tal era sencillo entenderlo, ahora… responderle…. en un perfecto castellano, que para eso el tipo venía de barcelona).
Como recompensa después de todo esto tuvimos un “vinito de bienvenida” en el que me bebí una cocacola aguada y me comí cuatro pinchitos jugando al tute. Eso sí, estaba reventada….
Hoy, a las 9 de la mañana llegué al hotel (téngase en cuenta que para eso a las 7 estaba en pie). Nada más llegar me asaltan con un montón de problemas informáticos estúpidos ( fácilmente solucionables, tipo “como hago para que se vea grande el pogüerpoin” “tio, dale a f5″ “ehhhh????” “deja, ya lo hago yo”). Entonces tras una primera presentación del jefe empiezan las presentaciones: cada una eran 10 minutos de “mi grupo de investigación es chachi y hacemos cosas que molan mucho y de las que sólo nos enteramos nosotros porque nos hemos leido todos los papers sobre el tema desde el año 60″ y 5 minutos de preguntas “yo te hago la pelota con una pregunta absurda y tú me contestas haciéndome la pelota más”. A mi me tocaba dar la supuesta “asistencia técnica” a cada conferenciante… usease que cada 15 min allí estaba yo pringando para que el dichoso “pogüerpoin” furrulase. Peor era lo de mis compañeras, que tenían que encender y apagar las luces y pasearse por ahí con el micro para las preguntas.
A las 11 tuvimos un “café & posters”, que básicamente implica que desayunas mientras miras posters, pero simultáneamente estás al lado de tu poster para que te hagan la pelota. Como a mi no me conoce ni dios, no me hacen la pelota, así que pude desayunas bastante tranquila una vez que me deshice del postdoc-pseudojefe que tengo. Pese a todo, aún estaba yo desayunando, cuando una de las que tenía que exponer después viene a contarme que ella quiere exponer en un mac, pero que ella no sabe de eso, que coja la presentación, la copie, haga que se vea en los dos proyectores… y todo esto en el portátil de una tercera persona (menos mal que no rompí nada porque el dueño del portátil me mataba fijo).
La primera charlas tras el café era de una empresa y me largué (me quedé sutilmente en la puerta porque aquello era infumable). La siguiente charla tuve que comérmela, y fue la hora más aburrida de mi vida (las de después del café eran charlas de verdad, no minipresentaciones).
Después nos fuimos a comer todos como locos al buffet (y luego dicen que esta gente es civilizada), la verdad es que para ser un hotel de 5 estrellas la comida era bastante cutre. El gran fallo era la ausencia de café, así que, como por la tarde no nos tocaba pringar con ordenadores+micrófonos, nos escapamos. Siempre de un modo muy sutil, nos fuimos de compras durante la primera sesión y volvimos para la hora del café (casi no se notó), y después nos quedamos en el café la siguiente sesión, rajando (cotilleando, para los de fuera) con el doctorando del decano de la otra facultad (que ya se ha hecho amigo nuestro) sobre los profesores de la nuestra. En pobre chico se va a volver para su pueblo con la idea de que mi facultad es muy endogámica (o dicho comunmente, una casa de putas). También nos enteramos de cotilleos que hay fuera sobre nosotros… siempre está bien saberlo.
Al final, dimos el pego en plan (buf que coñazo que ha sido aguantar todo esto) y nos fuimos para casa.
El asunto estuvo bien, conocí a mucha gente (de la que había escuchado hablar mucho, como el “oh-gran-dios-abe” (eso ya lo explicaré en otro momento), y me reí mucho… pero las presentaciones eran todas infumables.
Mañana me toca otro día igual, pero hay que sumarle una cena “de congreso”, y viernes por la mañana otro tanto.
Lo mejor de todo, toda esa gente que viene y te pregunta “tú ya has leído la tesis???” y tú con cara de “a ver como le digo yo a este que aún no terminé la carrera…”.



