Finalmente, el viernes por la tarde fui a probar el Kia Ceed. A mediados de la semana que viene lo tendré en mi poder. No pude resistirme… mola mucho (más).
No escribí antes porque ayer fue mi acto de licenciatura. Esto viene siendo un día en el que recoges tu diplomita en plan rollo americano pero que el diplomita en cuestión es de mentira. También nos dieron sutilmente un papelito con información de la secta (colegio de biólogos) y un pin de plata(¿?) con el escudo de biología. Fue una buena ocasión para dejarse mucho dinero en ropa (unos más que otros) y para emborracharse. Digo lo de la borrachera, porque después del acto en cuestión hubo unos pinchitos para la familia y algunos ya bebieron algún que otro vino… y después vino la cena (de estas caras, no las cutrerías típicas de la facultad). Nos quedamos en la discoteca del restaurante en la que teníamos barra libre (esto explica porr qué la gente llegó a emborracharse tanto) y después nos desplazábamos a una discoteca (por llamarlo de algún modo) del centro… pero yo ya me desplacé a casa. Lo único malo el entrecot de la cena… que estaba poco pasado (mejor dicho, sangrante) y me sentó mal, pero no fui consciente de ello hasta las 9 de la mañana, con lo cual no me arruinó la noche. Aunque podía haberme dejado dormir un poco más… qué se le va a hacer.
La verdad es que lo pasé mejor de lo que esperaba. Quizá era que tenía muy pocas esperanzas puestas en mis compañeros. Ahora toca acabar el curso y licenciarse de verdad…
Mi coche ha decidido morir. Tras un año y medio de agonía en el que cada día fallaba una cosa diferente, ha tocado fondo.
Primero fue la radio. Un buen día iba yo con una emisora de esas que dan vergüenza decir que escuchas y de pronto la radio se apagó sola. Yo no sabía si era que la radio era inteligente y había decidido que para que sonasen esas horteradas mejor apagada o si era que en el coche había alguna clase de fantasma que se dedicaba a jugar conmigo. Esto empezó a hacerlo muy a menudo… pero es la radio, se podría cambiar (pero no lo hice).
Después, vino la sesión de rayazos y ruedas pinchadas. Eso mejor lo dejamos a un lado…
Otro día, en pleno centro de Santiago, la batería se suicidó (no hay otra forma de decirlo). Tocó cambio de batería.
Unos meses más tarde tocó cambio de ruedas.
Después se le murieron luces.
Un día, el piloto de las luces de cruce dejó de existir. ¿Y si falla algún otro piloto? Imagínate que me quedo sin aceite…. Pero dos días más tarde el piloto volvió a la vida. Muy misterioso el asunto.
La radio volvió al ataque, se colgaba…. mientras sonaba Juanes: Me enamoroooooo (que tortura).
Lo peor de todo, ese sutil ronroneo que tenía el coche por naturaleza se volvió un un ruido cada vez más chungo. Tan chungo que en autopista (o carretera de velocidad razonable), con la radio a todo volumen no tapabas el ruido. Parecía que en cualquier momento se desmontaba todo.
Y por último, un buen día, entrando en el garaje, yo metí primera. La palanca rebotó en mi mano (dolió). Yo estaba confusa… Y lo hizo un par de veces más. Ahora es inútil intentar poner primera. La segunda funciona como primera y tercera y cuarta funcionan igual. Quinta no sé, porque desde esa he decidido que mejor no ir a demasiada velocidad (no vaya a ser).
Total, que todo lo que hay que cambiarle sale demasiado caro. Con lo cual cambiaré de coche. Me quedaré en gasolina (el diesel en estos momentos me sale muy caro). En estos momentos estoy casi segura de un Kia Ceed muy majo. Es caro (supongo que como todos los coches hoy en día). Pero un Yaris en condiciones similares al Ceed sólo me costaría 2000 euros menos… yo creo que vale la pena. El Ceed es muy bonito (y tiene 7 años de garantía). Y es muy bonito.
Mañana voy a ir a probarlo, y creo que la comercial de Kia no tendrá que hacer un gran esfuerzo para convencerme. Además necesito un coche en el que mi vida no corra peligro, y en el Yaris en estos momentos no sé si puedo afirmar eso… Veremos que sale, ya contaré…



