O arqueobacterias (mal llamadas) o archaea (si quieres escribirlo más pijo), son unos bichos (recordemos que uso el término bicho para cualquier ser vivo) que fueron descubiertas hace… 30 años!!!

Y sí, me sorprende que hayan pasado ya 30 años. Para mi, las arqueas son conocidas desde siempre, pero no es tan así… todo el mundo sabe que existen, pero no tienen ni idea de qué son. Si preguntas por ahi te dicen que son las bacterias del metano, o las bacterias esas prehistóricas (espera que las otras no lo son…), o las bacterias estas que viven en ambientes extremos, o incluso algunos dicen que son las bacterias de los géiseres, haciéndose los listos. Si os fijáis, todos dicen que son bacterias, y no lo son. Son arqueas. Taxonómicamente, hoy en día son tan diferentes de las bacterias como nosotros, ya que pertenecen a un dominio diferente. ¿Qué es un dominio? De eso ya hemos hablado alguna vez… y es que hablar de reinos está pasado de moda. Porque antes las arqueas se metían en el mismo reino que las bacterias, pero después se dieron cuenta de que metían la pata, y se inventaron los dominios, para poder separarlas.

“Por supuesto que son bacterias”, cuenta el microbiólogo Ralph Wolfe que le contestó a su colega Carl Woese cuando éste le comunicó que los microorganismos generadores de metano que habían incluido en sus estudios genéticos tenían que ser diferentes de las bacterias y de todos los demás seres vivos conocidos.

No, no eran bacterias. Woese fue el que más tarde se inventó esto de los dominios, que está muy acertado. Resulta que cuando nos creíamos lo de los 5 reinos de Wittaker nos fijábamos fundamentalmente en características morfológicas. En teoría había que buscar homologías y no analogías… pero en el fondo era todo mentira, y nos creíamos que si dos bichos se parecían eran parientes. Ahora nos fiamos del ácido nucleico, concretamente del ARN ribosómico 16S, que según Woese es lo más fiable.

Esta historia siempre ha supuesto un problema para mí. Y es que una de esas personas que yo admiro, Mayr, no estaba muy de acuerdo con darle tanta importancia a las pobres arqueas… decía que no merecían todo un dominio para ellas solitas (bueno, no lo decía así, pero más o menos).

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Y al final resulta que las arqueas son más parecidas a nosotros que las bacterias. Yo simpatizo con ellas, especialmente con las halófitas. Las entiendo, entiendo que les guste comer sal :) Y además tienen un color muy bonito, porque tienen bacteriorodopsina (pero no son bacterias…).

Viven en ambientes extremos, hasta ahí habíamos llegado… lo curioso es que las zonas con ambientes extremos están distribuidas por todo el mundo… y estos bichitos se encuentran allí. La misma halófita te la encuentras en Utah (en el Gran Lago Salado) o en el Mar Muerto. ¿A que son unos bichos muy curiosos?

Y hablo de arqueas porque….

Una de las cosas que me desquicia de los científicos es su afán por encontrar diferencias cuando no deben. Aunque la mayor parte del mundo asume la evolución, aún estamos en esa situación en la que es mejor que las noticias en los medios de comunicación para el público general deben decir que “nos parecemos al chimpancé” y no “se encuentran diferencias con el chimpancé”, porque yo sé que el chimpancé y yo nos parecemos, pero otra gente no sabe cómo de cierto es eso.

Hace unos días El Mundo publicó una noticia bajo el titular Una gran brecha cerebral separa a los seres humanos de los chimpancés. No es que el estudio me parezca mal… si hasta parece documentado el asunto, lo que estoy criticando es el eco a esta noticia y no a los millones de noticias sobre el parecido, luego nos quejamos de que la gente no tiene clara esa historia de que venimos del mono. Que no nos comportamos como los chimpancés ya lo sabíamos todos. Pero es que no venimos del chimpancé, joer, que tenemos un antepasado común. Después la gente se ríe de mi teoría de que el 90% de la población piensa que hicimos “pop” y nos convertimos de chimpancé en hombres… bueno, en hombres no, en Australopitecus, que mediante sucesivos “pop” se convirtieron en H. sapiens

Si es que al mundo hay que explicarle las cosas claras…

Hace un par de días llegué a un blog. En ningún momento se especifica demasiado… el blog parece ser de una clase de un colegio, de la asignatura química-biología. Como tal cosa en mi mundo no existe… asumo que será uno de esos apaños en la ESO o en Bachillerato. Tampoco sé quien escribe, si un alumno o un profesor (espero que alumno). El caso es que entre otros contenidos de origen dudoso y esas cosas, me encuentro la siguiente imagen:

El creacionismo cada vez tiene más fuerza!!!  Vale que es un colegio de Jesuítas… pero a mi las monjas simplemente “ignoraban” ese tema, no te ponían cosas para demostrar que la evolución fuese un timo… porque eso podría suponer grandes problemas. Por ello además no voy a poner el nombre del colegio… para evitarme problemas. Eso si, es en España, es algo a tener en cuenta.

Aunque no debería extrañarme esto… si al fin y al cabo los creatas salen de debajo de las piedras.

El caso es que a raíz de esto encontré un par de libros creacionistas que me interesan mucho… como encuentre uno asequible (hay que conocer al enemigo) me lo compraré, será divertido :)

Autor: Bill Bryson

Editorial: RBA bolsillo

Páginas: 639

Es sorprendente que un best seller pueda ser tan bueno. Y con “tan bueno” me refiero a que explique con tanta sencillez y a la vez de forma rigurosa los aspectos fundamentales de la física, química, geología y biología.
Lo recomiendo a cualquiera que pueda estar interesado en la ciencia… a cualquier nivel. Desde la explicación más básica para el que no sabe nada del tema hasta los datos más puntuales para aquel que cree controlarlo… y abarcando un temario tan amplio que a todos nos va a contar cosas nuevas.
Su lectura es imprescindible.

Autor: Stephen Jay Gould

Editorial: Crítica

Este post debería haberlo puesto hace un mes… y pico.

Muy buen libro. El único defecto que le encuentro es que en algunos casos se para demasiado en el análisis matemático, pero asumiendo una falta de conocimientos por lo que puede resultar en algunos puntos un poco pesado.
El resto del libro hace un recorrido por la historia de la medición de la capacidad intelectual humana, analizando todas las grandes falacias. Esta edición, además, acaba con una crítica a The Bell Curve, señalando como todo aquello que se creía olvidado rebrotó gracias a este libro. Todo ello, como siempre, con la ironía típica del autor.
Recomiendo su lectura a biólogos/psicólogos y demás gente con ganas de conocer las bases de la medida del CI, pero desde luego, en otra edición, esta tiene la letra demasiado pequeña… nada bueno para la vista :)

En mis cada día menos abundantes ratos libres, me dedico a leer libros muchas veces relacionados con mi carrera. Me cuesta mucho desconectar, lo reconozco.

Desde hace un par de meses estoy leyendo “La falsa medida del hombre“. Realmente me gustaría habérmelo ventilado en unos días, pero prefiero ir poco a poco, intercalándolo con otras cosas… y aprovechando los momentos en los que tengo la vista descansada, pues el tamaño de letra de mi edición hace que si leo más de media hora seguida empiece a ver estrellitas.

Pero yo no venía a hablar ahora de cuanto admiro a Gould (que es mucho). Repasando cosas pendientes de lectura me he encontrado con un post que me recuerda mucho al capítulo que estoy leyendo estos días. Cuenta cómo, cuando los yankis eran más bastiños que ahora, se dedicaron a pasar test de CI a todo bicho viviente que se alistaba en el ejército. Determinaron que la edad mental media era de 13 años y se acojonaron. Además determinaron otras cosas, que no vienen a cuento (como que los inmigrantes eran todos tontos, pero es que no tiene nada que ver que los test se basasen en la cultura norteaméricana…). Después de estos experimentos, las cosas se suavizaron en el tema de las diferencias raciales (se suavizaron poquito, pero se suavizaron). Hace ya más de diez años, unos tipos se atrevieron a publicar un libro conocido como “The bell curve”. Ya lo sé , a nadie le suena. Y es que gracias a dios en España no tuvo la repercusión que tuvo en EEUU. El libro venía a decir, en resumen muy resumido, que la inteligencia determinaba el éxito social. Esto se interpretó como que había que dejar de invertir en los menos favorecidos porque no eran inteligentes, y que los que no eran inteligentes no merecían inversión. Ya sé que desde el punto de vista del español medio esto puede parecer extraño… pero al otro lado del charco la gente se lo tiene muy creido. Tanto, que han hecho un estudio, invirtiéndo un montón de pasta, sobre el tema. ¿Y a que no sabéis a que conclusiones sorprendentes han llegado??? A que la inteligencia no garantiza éxito económico. Qué sorpresa!! Si es que ya los veo, planeando calcularte el CI y aplicarle un algoritmo para ver que sueldo vas a tener de mayor…

Alguien debería haber escuchado a Gould, o a Lewontin, o a… una larga lista de personas que dejan muy claro un concepto: no está en los genes.

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